Las personas que viven con epilepsia a menudo son motivo de estigmatización, exclusión social y violencia, debido a la poca información que la sociedad tiene acerca de la enfermedad. El diagnóstico tardío de epilepsia hace perder un tiempo valioso para contener los daños asociados y que deterioran la calidad de vida del paciente.

¿QUÉ ES LA EPILEPSIA?

La epilepsia es una enfermedad cerebral, que se diagnóstica cuando la persona presenta una de estas tres condiciones:
1. La persona presenta dos crisis no provocadas en un periodo mayor a 24 horas entre una y otra.
2. La persona presenta una crisis no provocada y una alta probabilidad de presentar nuevas crisis durante los 10 años siguientes.
3. Existencia de un diagnóstico de síndrome de epilepsia.

¿QUÉ ES UNA CRISIS?

Es un evento transitorio de manifestaciones debidas a una actividad neuronal cerebral anormal.
1. Las neuronas son las células nerviosas del cerebro.
2. Se comunican son precisión y rapidez y a larga distancia con otras células nerviosas, musculares o de las glándulas.
3. Transmiten señales eléctricas llamadas impulsos nerviosos.
4. Si generan descargas eléctricas anormales se produce la crisis.

¿QUÉ ES UNA CRISIS NO PROVOCADA?

La que presenta una persona que tiene una predisposición permanente para generar crisis de forma recurrente.
Las crisis que se limitan a una zona se llaman crisis focales, las que se propagan a otras zonas del hemisferio contrarios se llaman crisis generalizadas.

SEÑALES DE ALERTA

La epilepsia puede manifestarse por actividad motora (convulsiones, ataques) o hacerlo de distintas formas según el lugar del cerebro dónde se produce la alteración eléctrica.


SEÑALES DE ALERTA EN EL AULA

• Bajas calificaciones.
• Problemas del lenguaje (habla, lectura, escritura).
• Alteraciones en el aprendizaje.
• Ansiedad.
• Indiferencia en la clase.
• Aislamiento o actividad excesiva.
• Impulsividad, distracción.
• Problemas con la memoria.
• Problemas con la atención
• Somnolencia.


OTRAS SEÑALES DE ALERTA

• Alucinaciones (oler, ver, oír cosas que no son). • Sensación en el estómaho de hundirse, atragantarse o náusea.
• Muecas faciales y chupeteo.
• Mirada fija, como “ido”.
• Bloqueo de las palabras.
• Movimiento del brazo con o sin sensación de “toques”.
• Crisis de terror y de furor.
• Vértigo intenso y desvanecimientos
• Distorsión de la imagen.
• Movimientos bimanuales (como si tocara un piano).
• Sensación de ausencia de un miembro.
• Desorientación espacial


Es posible tratarla

El diagnóstico de la epilepsia es esencialmente clínico y es la base del tratamiento.
El médico hará un interrogatorio y una exploración que le proporcione datos clave e indicará los estudios necesarios.
El tratamiento busca:
Controlar las crisis con medicamentos que tengan los menos efectos adversos.
Mejorar la calidad de vida del niño, niña o adolescente, mediante un mayor desarrollo escolar, social y a futuro laboral.
El tratamiento debe ser integral, lo que significa que:
1. Requiere de una valoración neuropsicológica para saber cómo la enfermedad ha afectado el lenguaje, la memoria y la atención.
2. Detectar si tiene otras enfermedades.
3. Dar el apoyo terapéutico necesario.
4. Una red de apoyo familiar y escolar que le permita avanzar integralmente en su recuperación.

¿Qué hacer?

1. Los padres al convivir y observar a sus hijos e hijas diariamente pueden detectar algunas señales de alarma.
2. Llevarlos a consulta, para evitar la progresión de la enfermedad.
3. Seguir las indicaciones al pie de la letra.
4. Informar a su hija o hijo, a la familia y sus profesores acerca de la enfermedad.
5. Crear una red familiar de apoyo.

Mitos

1. Las personas que viven con epilepsia no pueden llevar una vida normal.
2. Las personas que viven con epilepsia son agresivos.
3. La epilepsia se contagia.
4. La epilepsia es un castigo divino.